Izquierda y Esperanto - SATeH / Socialismo y Esperanto

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EL  SOCIALISMO  Y  (LA)  LENGUA  INTERNACIONAL

Alberto Fernández

"El esperanto y las ideologías: ¿qué papel político ha tenido y ha de tener el movimento esperantista?" fue el tema de un simposio de alto nivel organizado el 20 de octubre del 2001 por el club esperantista La Progreso de Gante, Belgica. Uno de los participantes fue el autor belga de origen español, Alberto Fernández, que dictó una conferencia muy interesante, constatando la actitud negativa hacia la lengua internacional de los principales dirigentes socialistas y defendiendo la necesidad recíproca del socialismo y el esperanto. A continuación se presenta el texto, en traducción del original en esperanto.

(Nota: En el texto aparece la expresión "Lengua Internacional" a veces en mayúscula y otras en minúsculas. La primera forma enfatiza que se trata de la idea, concepto o principio de una lengua internacional, construida, neutral y común. Las fuentes de las informaciones y de las citas se incluyen sólo en el original, ya que en su mayoría no son accesibles en castellano)

 

Empezaré por una anécdota.

Poco después de la segunda guerra mundial, en 1947 –tenía yo entonces 17 años– descubrí por casualidad el esperanto e inmediatamente me puse con gran fervor a aprenderlo. La idea de un idioma internacional era para mí algo grandioso. Por la misma época me hice miembro de las juventudes socialistas locales. Un día me encontré con uno de los líderes nacionales de ese movimiento. Era un hombre culto con buena reputación y me informó de un próximo encuentro internacional de jóvenes socialistas. Entonces, con inocente entusiasmo le dije: "¡Oh, será una ocasión magnífica para hacer propaganda del esperanto!".

¿Cómo reaccionó él? Primero, se echó a reír. Después, ya en serio, respondió: "¡El esperanto es algo malo!".

Me quedé sin palabras. Como si me hubiera atravesado un rayo. No entendía nada: ¿cómo una lengua hecha para la comunicación internacional, para facilitar los contactos entre los pueblos, capaz de instruir a la clase trabajadora, una lengua para luchar contra el chovinismo – cómo una lengua así podría ser, en la cabeza de un socialista serio y competente, 'algo malo'?

Una extraña incomprensión

Durante los años siguientes, cuando poco a poco fui conociendo el movimiento esperantista y sobre todo cuando fui algo activo en el movimiento de los trabajadores esperantistas, me acordé muchas veces de esa anécdota y me convencí de que ese hombre estaba probablemente mal informado por parte de algunos esperantistas fanáticos, o bien era víctima de los prejuicios. ¿O quizás era simplemente escéptico y consideraba al esperanto como una ingenua utopía? Pero también comprobé que no era el único entre los líderes y responsables del movimiento socialista local y nacional que mostraba desinterés o incomprensión hacia el esperantismo obrero. Ello puede parecer extraño, ya que existen muchas características comunes entre, por una parte, la ideología socialista básica, y, por otra, el principio de la lengua internacional y su significado para los trabajadores esperantistas. He aquí algunos ejemplos de estas características comunes:

En conclusión, la ideología socialista es por principio muy congruente con el espíritu democrático del esperanto. ¿De dónde viene la incomprensión entre ambos? ¿Qué es lo que falla?

¿Tienen la culpa las frecuentes presentaciones equivocadas o la mala información por parte de los medios esperantistas? ¿O los igual de frecuentes prejuicios y el escepticismo del llamado 'mundo exterior' al esperanto? Es seguro que intervienen ambos factores, pero en este caso tiene más importancia algo de otro tipo, algo de principio – a saber, falta en la ideología marxista general una actitud de aprobación en relación con la Lengua Internacional. En otras palabras, la doctrina oficial de los principales teóricos marxistas no es en modo alguno favorable al concepto de Lengua Internacional en general ni a su forma concreta en el esperanto. Confieso que sólo me di cuenta de ello hace una década, y que entonces comprendí las consecuencias.

Examinemos todo esto de forma muy breve.

Algo en contra, apenas a favor

Sepamos primero que en la época del llamado 'socialismo utópico', la idea de una 'lengua mundial' o 'lengua universal' pertenecía sin embargo a los conceptos nebulosos sobre una futura sociedad socialista. Una de las figuras más influyentes de esos tiempos fue el filósofo político y famoso anarquista francés Pierre Joseph Proudhon (1809-1864) quien incluso fantaseó algo sobre una langue universelle.

Contemporáneo de Proudhon fue Karl Marx (1818-1883), el principal fundador del 'socialismo científico', el 'marxismo'. Marx no era sólo un filósofo, sino también un economista radical y un dirigente revolucionario, con conceptos claros y sólidamente elaborados acerca de la evolución de la sociedad. Por tanto, no nos debe asombrar que criticara virulentamente las ideas utópicas de Proudhon y que incluso se burlara de su diletantismo en relación con la 'lengua universal'. En la amplia obra de Marx apenas se encuentra alguna mención a la conveniencia de una lengua internacional común, ni siquiera como eventual forma de contacto entre los movimientos de trabajadores de distintos países, que desde 1864 estaban intentando colaborar en la 'Asociación Internacional de Trabajadores', a la que los historiadores llaman ahora la 'Primera Internacional' (porque después vinieron también la Segunda, Tercera y Cuarta Internacionales).

Al igual que Proudhon, también Marx vivió antes de la aparición de una lengua internacional que funcionara en la práctica, como el esperanto. No se puede decir lo mismo sobre los ideólogos inspirados por el marxismo, que presentaré rápidamente a continuación.

Lenin (seudónimo de Vladimir Ilich Ulianov, 1870-1924), el fundador del Partido Bolchevique, de la Unión Soviética y de la Tercera Internacional, fue no sólo un líder revolucionario eficaz y exitoso, sino que también contribuyó de forma importante a la teoría socialista, con lo que fue denominado el 'leninismo'. ¿Qué relación tuvo Lenin con la idea de Lengua Internacional en general y con el esperanto en particular? Existen rumores de que Lenin era favorable al concepto de lengua internacional, e incluso de que sabía esperanto... pero seguramente se trata de pura fantasía. De hecho no se conoce ningún documento en el que Lenin se exprese claramente a favor o en contra de la idea de un idioma internacional. Es decir, no se interesó de forma activa por el problema. Incluso podemos deducir que estaba en contra de la idea, ya que cuando en 1918 el alcalde de Estocolmo le preguntó si el gobierno soviético estaría dispuesto a adherirse a una convención internacional para la introducción de lengua internacional en todas las escuelas (en ese caso se trataba del esperanto), Lenin contestó lacónicamente: "Ya tenemos tres lenguas internacionales, y el ruso será la cuarta". Las 'tres lenguas internacionales' de entonces eran el inglés, el francés y el alemán o el español.

Debo insistir sin embargo sobre una importante noción en el ideal de Lenin, a saber, su principio de igualdad de derechos culturales y lingüísticos de todos los pueblos y naciones de la inmensa Unión Soviética. Ningún privilegio para ninguna lengua o nación. Éste fue el concepto político que legitimó la existencia de un movimiento esperantista obrero, progresista, en la joven Unión Soviética, que permitió su notable crecimiento en los años 20 y principio de los 30.

Una lengua peligrosa

Tras la muerte de Lenin en 1924, el liderazgo de la Unión Soviética pasó a Stalin (seudónimo de Josif Djugashvili, 1879-1953). Como se sabe, Stalin fue el dirigente dictatorial de la Unión Soviética y el líder principal del comunismo mundial durante casi 30 años. Durante los años 1937-38 por orden de Stalin tuvieron lugar en la Unión Soviética las llamadas "Grandes Purgas", con cientos de miles, quizás millones, de víctimas, según las fuentes. En esa tragedia pereció casi todo el movimiento en favor del esperanto.

Pero, ¿por qué fueron eliminados los esperantistas? La respuesta es, por supuesto, más compleja y matizada de lo que ahora apuntaré. La "Gran Purga" tenía como objetivo proporcionar poder a Stalin sobre todas las estructuras del estado. Ello implicaba que el Partido Comunista tuviera un monopolio riguroso sobre la información. Los esperantistas, por sus muchos contactos internacionales, eran capaces de atravesar ese monopolio informativo. Como consecuencia, eran peligrosos y por tanto debían desaparecer. Pero había otro factor que constituía un motivo adicional para silenciar el movimiento esperantista de aquella época. Al principio de los años 30 se construyó un potente estado centralizado en la Unión Soviética, con el ruso como lengua oficial para todo el país. Por tanto, no era ya válido el principio de Lenin de que en un estado socialista todas las lenguas habían de tener los mismos derechos. En esta atmósfera de chovinismo ruso, la base ideológica del movimiento esperantista soviético se hizo incómoda y toda actividad a favor del esperanto, sospechosa. Pero también el tradicional internacionalismo de los esperantistas soviéticos se hizo sospechoso de repente desde el momento en que, también por las mismas fechas, en la Unión Soviética se decidió definitivamente no exportar la revolución a otros países, y construir primero una sociedad socialista en la propia Unión Soviética.

Puede parecer extraño que Stalin, en su contribución teórica al marxismo, se expresó también sobre el problema lingüístico en la futura sociedad socialista mundial. Podemos resumir su punto de vista de la siguiente manera:

    – Antes de 1930, Stalin opinaba que en la época del comunismo las lenguas nacionales se fundirían en una lengua común, es decir, en 'algo nuevo'. Ello era conforme con la entonces principal escuela lingüística en la Unión Soviética – relativamente favorable a la idea de una lengua internacional construida.

    – En 1950, ya inspirado por un mayor imperialismo, declaró que cuando dos lenguas se encuentran, una resulta vencedora, conserva su gramática y léxico básico (...), mientras que la otra desaparece poco a poco. En ese concepto por supuesto ya no hay lugar para la idea de una lengua internacional común.

Esto en lo que respecta a Stalin. Ahora trataremos de otros dos marxistas muy influyentes.

Desprecio intelectual

Antes de la primera guerra mundial el primer teórico de la socialdemocracia alemana era Karl Kautsky (1854-1938). Él popularizó ampliamente la ideología marxista, pero al mismo tiempo era muy escéptico sobre la revolución bolchevique en Rusia. Kautsky fue el primero que planteó la cuestión de la lengua mundial en la teoría marxista. Lo hizo casualmente en 1887, es decir, en el año en el que Zamenhof editó su proyecto de Lengua Internacional. ¿Qué decía Kautsky entonces? Esencialmente, abandonó la idea de una lengua universal, por encima de las naciones –que era en realidad una herencia del socialismo utópico– y a la vez excluyó la posibilidad de que la unidad lingüística se conseguiría por medio de un idioma artificial. Opinaba además que la desaparición de las lenguas pequeñas era un resultado inevitable del progreso económico. De hecho, la teoría marxista ortodoxa de Kautsky demostraba incomprensión hacia las aspiraciones de las naciones pequeñas. Kautsky fue muy influyente y se puede considerar su punto de vista como la base de la postura esencialmente negativa de los marxistas a la cuestión de la lengua internacional neutral.

Treinta años después, en 1918, el italiano Antonio Gramsci (1891-1938) retomó las tesis de Kautsky, pero esta vez criticó explícitamente el esperanto y lo condenó con severidad. Gramsci era un teórico realmente original y un marxista de amplias miras, de fama internacional, y uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano. Opinaba que un marxista 'serio' no debía interesarse por el esperanto porque –resumo algo crudamente– el esperanto era prematuro, inconveniente e incluso innecesario:

    – Prematuro porque el esperanto se relaciona con las utopías del pasado y tiene como objetivo solucionar ahora ya el problema del multilingüismo, lo que en realidad era un salto utópico a un futuro lejano.

    – Inconveniente, porque el esperanto es plenamente artificial, es decir 'mecánico', no posee tradición histórica ni literatura, ni capacidad de expresarse sutilmente y por tanto no puede triunfar.

    – Innecesario porque Gramsci prevé que en el futuro una lengua existente habrá 'vencido', y en el presente rechaza atribuir al esperanto ni siquiera un papel auxiliar; innecesario además porque –al igual que Kautsky– Gramsci desprecia las aspiraciones de las naciones pequeñas e incluso, inspirado de cierto elitismo intelectual, opina que las capas sociales inferiores no necesitan tanto los contactos internacionales...

Podemos resumir esta rápida visión con la constatación de que los principales teóricos marxistas no eran favorables en absoluto a la idea de una lengua internacional 'prematura' en general, ni tampoco del artificial esperanto 'actual'. Esta postura básicamente negativa de las más altas autoridades marxistas, por supuesto, supuso un serio inconveniente para la difusión del esperanto en los medios obreros. Sin embargo, en las capas medias del movimiento obrero esta desaprobación al esperanto no fue general y, cuando se manifestó, a menudo fue más por razones pragmáticas que de principio. También se escucharon voces favorables, incluso de líderes destacados. Mencionaré únicamente dos ejemplos de ocasiones en las que partidarios y detractores se enfrentaron en público.

Oposición pública

En 1907 tuvo lugar un Congreso Socialista Internacional en Stutgart. Dos socialistas franceses –uno el ellos era el famoso orador Jean Jaurès– plantearon una propuesta en el orden del día para que el esperanto fuera utilizado en los documentos oficiales del Buró Socialista Internacional en Bruselas. Esta propuesta relativamente modesta fracasó, sobre todo por la clara oposición de un socialdemócrata alemán. Por cierto que este rechazo fue mal digerido por los socialdemócratas del mundo esperantista y algunos de ellos –entre ellos el pionero del esperanto [y posterior presidente de la Asociación Mundial de Esperanto] Edmond Privat– protestaron en una carta pública en la que resaltaron el contraste entre el internacionalismo de principio de los socialistas y su conducta real. Protesta vana.

Un segundo ejemplo, también de 1907, está relacionado con el primer Congreso Anarquista Internacional que tuvo lugar entonces en Amsterdam. Uno de los principales participantes fue el activista anarquista belga Emile Chapelier. Chapelier era a la vez un activo esperantista, colaborador entre otras de la "Internacia Socia Revuo" (Revista Social Internacional) y autor de varios estudios sobre la relación entre el anarquismo y la lengua internacional. Para la congreso Chapelier preparó un informe detallado sobre la esencia, la utilidad y las perspectivas del esperanto, pero no lo pudo presentar por maniobras en el orden del día. Además, Chapelier, junto con el veterano anarquista italiano Errico Malatesta, propuso al Congreso una resolución no sólo para instigar a los anarquistas, al menos a los más activos, a aprender el esperanto, sino también para exigir que la Internacional Anarquista usase ese idioma como lengua de trabajo. Esta resolución fue rechazada. El Congreso se mostró más pragmático que idealista y aceptó otra resolución que "llamaba a todos los camaradas a aprender al menos una lengua viva".

Y sin embargo, a pesar de la falta de soporte ideológico en la tendencia marxista, ya desde el principios del siglo 20 el esperanto se difundió poco a poco entre los círculos obreros. Unos hombres cultos e idealistas sentían intuitivamente que la Lengua Internacional era una parte inevitable de la futura sociedad socialista. También comprendían que la utilización práctica del esperanto daba un significado concreto a las pretensiones internacionalistas del movimiento obrero. Para ellos el llamamiento '¡Proletarios de todos los países, uníos!' no era un eslogan vacío, sino algo realmente alcanzable.

Los primeros grupos de trabajadores favorables al esperanto eran muy batalladores. Basta para constatarlo con leer el programa de la "Internacia Asocio Paco-Libereco" (Asociación Internacional Paz-Libertad), la primera asociación de ese tipo, fundada en 1906. He aquí su programa:

Este fervor revolucionario se hizo aún más ambicioso en 1910, cuando la misma asociación, bajo el nuevo nombre de "Liberiga Stelo" (Estrella liberadora) adaptó su programa de la siguiente manera: 'luchar contra el alcoholismo' se convirtió en 'luchar contra la religión' (lo que por otra parte no es más fácil...) y el modesto 'mejora de la vida social' se cambió al radical 'derribo de la sociedad capitalista'.

Quizás ahora podamos burlarnos de la retórica luchadora de ese programo, pero era plenamente conforme con el flujo de ideas de los trabajadores de la época, que vivían en su mayoría en condiciones miserables.

... y conceptos fundamentales

Como vemos, la lengua internacional esperanto se consideraba aquí como un instrumento para alcanzar un ideal social. Esto se resumía clara y sobriamente en la declaración de principios de la "Asociación Esperantista Obrera" de Checoslovaquia. En 1912 la revista "Kulturo" (Cultura) de esta asociación definía así su ideología:

    – Primero somos socialistas y sólo después esperantistas. Nuestro principal objetivo es el uso práctico del esperanto al servicio del socialismo internacional.

    – La actitud política y cultural de un esperantista no puede ser un asunto banal, sino que el verdadero esperantismo –como idea ya madura– debe ser parte de la manera de pensar de toda persona progresista, anticlerical, antinacionalista, antimilitarista y socialista.

    – Para nosotros el idioma internacional es un instrumento para alcanzar nuestros ideales, no un objetivo.

Esta declaración de principios enfatiza algo muy importante, a saber, que la lengua internacional es una parte esencial de una cosmovisión progresista, que la lengua internacional no puede florecer en cualquier mundo. Estos conceptos sobre el papel y el significado de la lengua internacional surgieron con diversas variantes entre los grupos de trabajadores antes de la primera guerra mundial. Eran el fondo ideológico para el crecimiento y florecimiento en el periodo de entreguerras, de un fuerte movimiento esperantista obrero, en paralelo con el llamado movimiento neutral. En la misma época SAT –la Asociación Anacional Mundial– no sólo tuvo su apogeo, sino que también atravesó virulentos conflictos ideológicos entre sus diversas fracciones, de lo que resultaron varios cismas con la creación de organizaciones internacionales de, sucesivamente, anarquistas, comunistas y socialistas. Pero este periodo, enormemente interesante, ya no pertenece a mi conferencia, como tampoco los trágicos sucesos en los cuales el esperantismo obrero fue brutalmente aniquilado en la Alemania nazi y sofocado silenciosamente en la Unión Soviética de Stalin. Tampoco es parte de mi conferencia la degeneración ideológica del esperantismo obrero tras la segunda guerra mundial y su casi desaparición.

Dos ideas básicas

De esta época tumultuosa entre ambas guerras mundiales quiero sin embargo subrayar dos ideas interesantes, que serán mi conclusión.

La primera idea es un dicho del escritor y revolucionario francés Henri Barbusse (1873-1935). En 1922 apareció el folleto de SAT "For la Neutralismon!" ('¡Fuera el neutralismo!'), escrita por Eugène Lanti –el fundador de SAT– para justificar la existencia de un movimiento esperantista obrero, separado del neutral. En la portada de ese folleto se encuentra la siguiente cita de Barbusse:

"Los esperantistas burgueses, miembros de la alta sociedad, se asombrarán y se aterrorizarán cada vez más de todo lo que puede salir de este talismán: un instrumento que proporciona a todos los hombres la posibilidad de entenderse".

Barbusse no era esperantista, sólo simpatizante, pero –si nos olvidamos del tono altisonante de sus palabras– comprendió claramente que la utilización mundial, a gran escala, de una lengua internacional neutral tendrá consecuencias muy profundas no sólo a nivel internacional sino también dentro de cada sociedad. Consecuencias de las cuales un esperantista no comprometido socialmente apenas es consciente. Consecuencias que amenazan directamente la visión conservadora del mundo. ¿Gozarán las lenguas usadas actualmente a escala mundial de los mismos privilegios que ahora? ¿No disminuirá su presión cultural y económica sobre el resto del mundo? Además, el chovinismo y el nacionalismo extremo, ¿no correrán el riesgo de perder sus formas más toscas? Y cuando las capas más amplias del pueblo dispongan de un instrumento práctico de comunicación internacional, ¿no será ello un paso hacia una mayor democracia? ¿No erosionará el elitismo cultural de cierta intelectualidad? ¿Acaso...? Basta: una lengua internacional como el esperanto no es, de ninguna manera, una afición inocente. Es capaz de influir profundamente en nuestra visión del mundo. Esto, por ejemplo, lo comprendieron claramente los nazis cuando, en 1936, prohibieron el esperanto con el argumento de que "... una lengua internacional mezclada es contraria a los conceptos básicos del nazismo".

En otras palabras: una Lengua Internacional es un concepto cargado ideológicamente, en el fondo no se trata de algo neutral. Sin embargo, debemos comprender que este fondo ideológico es algo relativo y depende del papel que se le quiera atribuir, tanto ahora como en el futuro. Cuanto más ambicioso sea ese papel, tanto más pesará el lado ideológico de la Lengua Internacional y tanta mayor oposición encontrará desde fuera.

La segunda idea interesante que había anunciado es, de alguna manera, complementaria a la primera. La expresó, al comienzo de los años 30, el austriaco Franz Jonas (1899 - 1974). Jonas era entonces el principal dirigente de los bien organizados trabajadores esperantistas de Austria. Además, poseía una fuerte personalidad, era activo políticamente y tras la segunda guerra mundial se convirtió en alcalde socialista de Viena y después, de 1965 a 1974, fue incluso presidente de Austria. En 1933, cuando SAT atravesó una crisis ideológica por el abandono de los comunistas ortodoxos, Jonas consideró que ya no tenía sentido la presencia de socialistas en SAT y decidió crear una organización propia, ISE ('Internacional de los Socialistas Esperantistas'). Con esta organización esperaba poder influir mejor en la Segunda Internacional (socialista) para conseguir el apoyo y el empleo del esperanto. He aquí el núcleo de su razonamiento:

"El socialismo requiere necesariamente una lengua internacional, porque el socialismo sólo puede alcanzarse a nivel internacional".

La convicción de que el socialismo sólo puede alcanzarse internacionalmente es, en mi opinión, correcta en el fondo, pero no afecta directamente a nuestro tema. La deducción de que el socialismo internacional requiere necesariamente una lengua internacional es totalmente lógica, ya que sin una lengua común este orden internacional conservaría una discriminación cultural, es decir, habría pueblos sin derechos iguales, con lo que necesariamente existiría un germen de chovinismo – y eso ya no sería socialismo. La Lengua Internacional es esencial para proporcionar una base más democrática en las relaciones internacionales. Por otra parte, cualquier visión del mundo progresista que desee construir un mundo más justo para todos, apenas puede llevarse a la práctica si no incluye una visión positiva hacia la idea y la realidad de una Lengua Internacional. Ambas están interrelacionadas. Ambas se necesitan mutuamente.

 

Sobre el autor: Alberto Fernández

Alberto Fernández nació en España en 1930, pero en 1937, durante la Guerra Civil española, tuvo que exiliarse, y la suerte le llevó a Gante (Bélgica), donde estudió Ingeniería. A los 16 años empezó a estudiar esperanto superficialmente, pero ya en serio a partir de 1960, con ocasión de un Congreso de SAT en Gante. Entre 1960 y 1980 fue activo en el movimiento esperantista obrero y fue también miembro de SAT y del  Movimiento Esperantista por la Paz Mundial (MEM). En 1971 apareció en la editorial Stafeto (que tenía su sede en la ciudad canaria de La Laguna) su obra original Senghenaj dialogoj (Diálogos desenfadados), de divulgación científica de alto nivel. Durante una década colaboró con la revista en esperanto Heroldo como crítico, como autor de la rúbrica 'Scienco Aktuala' (Ciencia actual) y como redactor de varios 'Suplementos científicos'.

Desde 1980 participa sólo esporádicamente en el movimiento esperantista, aunque continúa en relación con él. En 1995 escribió un texto en neerlandés Esperanto: mirada crítica a la Lengua Internacional que editó en forma de libro Masereelfonds, una organización progresista flamenca. En 1998 continuó con un esbozo más detallado, también en neerlandés, Aparición y marchitamiento del Obrerismo Esperantista, que editó la revista especializada Brood en Rozen del instituto flamenco AMSAB (Archivo y Museo del Movimiento Obrero Socialista). Durante este trabajo de investigación le impresionó fuertemente el significado ideológico y la importancia de la (idea de) Lengua Internacional, y ello le llevó a participar en estas jornadas.

Actualmente continúa colaborando con Vrede, el movimiento pacifista belga, entre otras tareas mediante la traducción de algunos de sus textos al esperanto.

 

El original fue publicado anteriormente en las revistas "Internaciisto" ("Internacionalista", órgano de expresión del Colectivo Comunista Esperantista Internacionalista) y en Sennacieca Revuo ("Revista Anacional", suplemento cultural anual de la Asociación Anacionalista Mundial).
 

Tradujo TdB.

Puede leerse también en versión pdf; además del original.

También se pueden leer en la red las traducciones del texto al inglés y al sueco.